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Campaña NO al Préstamo de pago en Bibliotecas

En las Bibliotecas de la Unión Europea hay que pagar para leer. Publicado en Librínsula, 11 de mayo 2007

En las bibliotecas de la Unión Europea hay que pagar por leer
Por Javier Gimeno Perelló [1]

Las bibliotecas, todas las bibliotecas,
son los únicos lugares donde los libros
existen de verdad, viven de verdad.

Introducción

Desdeel año 1992 las bibliotecas de los países miembros de la Unión Europea, así como hemerotecas, archivos, centros de documentación, fonotecas, mediatecas y demás servicios y centros públicos dedicados al suministro de documentación en cualquier soporte, están obligados a pagar un canon en concepto de derechos de autor, tal y como impone una directiva, la 92/100/CEE de 19 de noviembre de 1992 , sobre derechos de alquiler y préstamo y otros derechos afines a los derechos de autor en el ámbito de la propiedad intelectual.

Esta directiva se ha ido aplicando irregularmente en los diferentes países.

Antes de su promulgación en noviembre de 1992 ya había precedentes en Europa, concretamente en Dinamarca, en 1946, seguido por al año siguiente Noruega (que no es miembro de la UE), después, Suecia en 1955 y Finlandia en 1961. El Reino Unido lo comenzó a aplicar en 1978. Son todos países con una larga tradición bibliotecaria y unas condiciones de infraestructuras, presupuestos y personal, cuya comparación con la realidad española resulta ciertamente odiosa. En 1994, Suecia contabilizó 22 millones de préstamos para una población de menos dos millones de escolares, los mismos que España para sus 40 millones de ciudadanos. En 1995, España subió a 24,5 millones de préstamos; muy lejos de los 224 del Reino Unido el mismo año (ver comparativa más abajo).

En 2006, países como España, Irlanda, Grecia o Portugal aún no habían aplicado la directiva. España la contempla en su legislación, concretamente en el texto refundido del Real Decreto 1/1996 de 12 de abril de Propiedad Intelectual, que no ha llevado a efecto. En octubre de 2006 una sentencia del Tribunal Europeo de Justicia condenó a España y a los países incumplidores a pagar una fortísima multa: 300 mil euros diarios.


Los bibliotecarios no estamos de acuerdo con esta imposición por muchas razones, y por ello nos llevamos movilizando desde hace varios años para exigir la retirada de esta directiva.

Una de los motivos por los cuales creemos que esta directiva es injusta es porque atenta contra un derecho elemental de las personas, como es el derecho a leer, el derecho a adquirir conocimientos, a formarse, a acceder a la cultura y al saber. Las bibliotecas son instituciones que garantizan este derecho fundamental, recogido en la Declaración de los Derechos del Hombre. Obligar a pagar un canon, una tasa, un dinero, sea cual sea, por satisfacer este derecho, que es también una necesidad, es desvirtuar el concepto mismo de la lectura, del libro y de la propia biblioteca porque es mercantilizar el acceso a la información y al pensamiento de cientos de autores, al bagaje cultural, científico y artístico, a un patrimonio que es de todos.

El objetivo que se afirma perseguir con esta directiva europea es un falso objetivo. Según ésta, el cobro de un impuesto es para proteger los derechos de autor, lo que no es verdad: los derechos de autor ya se pagan, ya lo costean las bibliotecas cada vez que adquieren una obra. Por consiguiente, la pregunta que todo nos hacemos es: ¿qué interés hay en cobrar dos veces por un mismo concepto? La respuesta es clara: la Comisión Europea, autora de esta directiva, no pretende proteger los derechos de autor sino favorecer a las sociedades gestoras, empresas privadas, y por tanto con fines de lucro, quienes son las encargadas de administrar este canon. Estas empresas están constituidas por los gremios de editores, auténticos lobbies económicos y hasta políticos, que protegen a las grandes empresas editoriales, no al pequeño editor. Estas sociedades gestoras no tienen obligación legal ninguna de destinar un porcentaje de lo recaudado por el canon a sus autores socios, y en cambio, cobran canon de todas las obras prestadas en bibliotecas, incluidas las de autores que no forman parte de la empresa encargada de la gestión.

La directiva desvirtúa los orígenes de los derechos de autor y su propio concepto. Podemos hacer un ligero recorrido por la historia del derecho de autor para ver de qué modo la directiva europea no sólo no lo protege sino que lo perjudica, pues a quien protege no es al autor sino a los grandes consorcios editoriales.

Origen y desarrollo del Derecho de Autor

El concepto de derechos de autor aparece ligado a la imprenta. La imprenta forzó la definición legal de lo que pertenecía al dominio público.

Las primeras ordenanzas legales de la industria de la imprenta aparecieron en Venecia a fines del s.XV en forma de monopolios otorgados por la autoridad a ciertos impresores a cambio de lealtad política. En Inglaterra, las primeras leyes que regulaban el copiado estaban muy vinculadas a la censura y al control político. En esta primera fase legislativa no se consideraba el derecho de autor sino el de editores y libreros frente a la piratería.

La primera ley del mundo sobre derechos de autor fue promulgada en Gran Bretaña en 1710 –conocida por la Ley de la reina Ana-.

“Fomentar el aprendizaje”, “Animar a los hombres iluminados a componer y a escribir libros útiles”, rezaba el propósito de la Ley. Se concebía el derecho de autor como un derecho de equilibrio entre los intereses de la sociedad y los del autor.

La Constitución española de 1812 reconocía la libertad de todos los españoles “a escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anterior a la publicación, bajo las restricciones y responsabilidades que establezcan las leyes”

La Constitución de EE.UU, en su artículo I establece que el objetivo del derecho de autor es “promover el progreso de las ciencias y de las artes útiles, asegurando, por un tiempo limitado, a los autores y a los inventores, un derecho exclusivo sobre sus escritos y descubrimientos”.

La IFLA define el derecho de autor “como el derecho exclusivo de una persona a autorizar determinados actos (como la reproducción, la publicación, la representación en público, la adaptación, etc.) en relación con la obra original de la que es creadora (IFLA: Limitaciones y excepciones al derecho de autor y derechos afines en el entorno digital: una perspectiva internacional de las bibliotecas).

El derecho de autor no tiene como único objetivo la protección del autor, sino también atender el interés público. La duración del derecho de autor es limitada; pasado el período de vigencia, el material protegido pasa a dominio público, de modo que pueda ser utilizado gratuitamente por cualquiera. Para la IFLA, este aspecto del derecho de autor es muy importante, ya que “garantiza que un enorme tesoro de material informativo está permanentemente a disposición para la enseñaza, la investigación y la realización de nuevas obras de creación”.

Pero el auge de la llamada sociedad de la información y del conocimiento en el marco de la economía de mercado ha originado una transformación radical en el concepto original de derecho de autor. La tendencia natural del conocimiento a propagarse libremente de mente en mente por el ciberespacio se está viendo cada vez más obstaculizada por las restrictivas leyes de derechos de autor y propiedad intelectual.

En la mayoría de los países occidentales, el tiempo de vigencia del copyright ha pasado a lo largo del pasado siglo de 30 a 70, o incluso a 95 años, derechos que no suelen recaer en los autores sino en grandes empresas editoriales, discográficas, gestores de derechos de autor, etc.

El economista Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de economía y director económico del Banco Mundial, defiende la idea del conocimiento como “bien público global”: “La investigación constituye uno de los factores más importantes de producción de nuevos conocimientos. El hecho de aumentar el coste del conocimiento, por ejemplo, endureciendo el régimen de propiedad intelectual, puede tener como resultado la reducción de la investigación y la disminución del ritmo de innovación. Es, pues, vital luchar contra las “rentas de situación” y los monopolios jurídicos sostenidos por un derecho de la propiedad intelectual poco consciente de las “injusticias sociales globales”. La mayor parte de las innovaciones e inventos se apoyan en ideas que forman parte del bien común de la humanidad. Es, pues, anormal, reducir el acceso a las informaciones y a los conocimientos por el efecto de un derecho demasiado ansioso por proteger intereses particulares”

La propiedad intelectual tiene una dimensión estratégica equiparable a los viejos conceptos liberales de seguridad y de propiedad privada.

Los fundamentos de la propiedad intelectual en el seno de la sociedad mundial de la información han de ser analizados en el contexto del debate sobre la “justicia social mundial”, que no es un debate teórico sino político, afirma Philippe Quéau, director de la División de Información e Informática de la UNESCO. El sistema capitalista mundial no está especialmente interesado en la defensa de los bienes públicos universales. “La propiedad intelectual confiere un monopolio legal sobre el uso de ciertas informaciones y conocimientos”, sostiene Quéau. No se trata sólo de preservar un derecho y de asegurar que el autor reciba una compensación económica por su obra, sino de evitar que “ésta se pierda y pase a ser dominio público como interés supremo de la humanidad” […] “La mayor parte de las innovaciones e inventos se apoyan en ideas que forman parte del bien común de la humanidad”.

La presencia de un dominio público mundial de información y de conocimiento es un aspecto muy importante del interés general, y se trata, por tanto, de defenderlo y protegerlo asegurando la difusión universal de aquéllos. Para la humanidad, es más ventajoso hacer circular libremente las ideas y los conocimientos que limitar esta circulación.

El salto cualitativo hacia la privatización de la propiedad intelectual tuvo lugar en Ginebra en 1996 con la creación de la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual): se revisó la Convención de Berna de 1889, cuya última revisión data de 1979. Bajo el impulso de determinados lobbies se trataba de reducir el dominio público, reforzar la apropiación privada y romper el equilibrio entre los verdaderos propietarios de las ideas y sus usuarios.

La propiedad intelectual fue inventada –apunta Quéau- para preservar el interés de la humanidad, para que la obra sobreviva a su creador, y asegurar su conocimiento y transmisión a las generaciones futuras. La Convención de Berna de 1889 sólo protegía las formas de expresión material, los soportes, no los contenidos, no las ideas, que permanecían como un bien común inapropiable.

En una intencionada confusión de soporte=contenidos, los nuevos limitadores de la propiedad intelectual bajo la OMPI pretenden apropiarse de lo inapropiable: el saber, la información, el conocimiento, la idea misma. Esta iniciativa consiste en privatizar las grandes ideas, teoremas, creaciones o descubrimientos de la Humanidad: el teorema de Pitágoras, la teoría de la relatividad de Einstein, la Maja desnuda de Goya, el Quijote o los diálogos de Platón.

Los derechos ciudadanos de recibir información y conocimiento, el derecho a leer, a recibir obras en préstamo, el derecho de copia, de cita, etc., están en tela de juicio por los intereses de las grandes empresas de edición y distribución y por los grupos de presión (entidades gestoras), que se apropian de los catálogos de derechos y actúan en nombre de los autores a quienes dicen defender. Es la lógica liberal encaminada a limitar derechos sociales y cívicos: del lector, del público, incluso de los propios autores a ser leídos o contemplada o escuchada su obra. El resultado es un desigual acceso a la cultura y el empobrecimiento cultural y científico.

Se pone a la tecnología como excusa para mercantilizar el conocimiento, cuando aquélla facilita su difusión y conservación y lo abarata.

Los derechos de autor han de ser repensados, pero no para poner límites a las ideas y al saber sino en función de su socialización, no bajo la máscara tecnológica. Es preciso, pues, politizar el debate, sacarlo a la luz para que la sociedad decida.

Antecedentes de la directiva 92/100/CEE

Es en este contexto de limitaciones y barreras a la libre propagación del conocimiento y la protección de intereses económicos enmascarados en una supuesta protección de los derechos de los autores, que hay que entender la Directiva Europea sobre derechos de alquiler y préstamo y otros derechos afines a los derechos de autor en el ámbito de la propiedad intelectual.

La directiva europea tiene sus antecedentes inmediatos en el llamado Derecho de Préstamo Público (DPP), aunque, como veremos, la propia directiva sólo recoge los aspectos comerciales del mismo, y no el espíritu que lo animaba: la protección real del autor por el uso de su obra y el fomento de las lenguas y literaturas nacionales minoritarias.

El Derecho de Préstamo Público o Public Lending Right es una figura legal utilizada en muchos países para compensar a los autores, y en muy pocos casos, también a los editores, por el uso de sus obras en las bibliotecas públicas, y en algunos lugares, también a las universitarias y escolares y nacionales.

El DPP se ha extendido en países con una fuerte tradición bibliotecaria y altos índices de lectura, fundamentalmente, países nórdicos, Países Bajos y anglosajones. Tiene su antecedente en 1883, en las bibliotecas de pago circulantes alemanas: la asociación de escritores alemanes consideraba una obligación de las leyes alemanas “imponer a los propietarios de las bibliotecas comerciales la obligación de compensar a los autores por la explotación comercial de la propiedad intelectual de sus obras impresas”. En Inglaterra, las bibliotecas privadas compraban antes de la II Guerra el 75% de la producción editorial, con el consiguiente beneficio para autores y editores.
Existen tres tipos de DPP:

DPP con objetivos culturales

Tiene por objetivo fomentar las lenguas y literaturas nacionales minoritarias. Se paga a los autores en estas lenguas cuyos libros son usados gratuitamente en las bibliotecas públicas. Los países nórdicos, Groenlandia, Islas Defoe e Israel mantenían este tipo de DPP antes de la entrada en vigor de la Directiva Europea 92/100/CEE de 19 de noviembre de 1992 , sobre derechos de alquiler y préstamo y otros derechos afines a los derechos de autor en el ámbito de la propiedad intelectual.

DPP como derecho de remuneración

Tiene su origen en Reino Unido en 1979, fruto de la reivindicación de los autores por cobrar derechos de uso de sus obras en bibliotecas. Los autores, al ver que el mayor porcentaje de estos derechos iban a parar a los editores, desestimaron incluir este derecho en las leyes de propiedad intelectual. Además del RU, este DPP se extendió a los países de la Commonwealth: Australia, Nueva Zelanda y Canadá. A diferencia del DPP con objetivos culturales, el DPP como derecho de remuneración se ha visto afectado por la Directiva 92/100 en el hecho de que los editores se benefician de la percepción de esos derechos.

DPP Integrado en la legislación de propiedad intelectual

Es un sistema que reconoce el derecho de préstamo público como derecho exclusivo de autores y creadores. Se establece en Alemania en 1972, integrado en la ley de propiedad intelectual, que regula los derechos de alquiler en establecimientos comerciales, aplicables también al préstamo no comercial con el objetivo político de garantizar seguridad social y pensiones de jubilación a los autores. La Directiva 92/100 no afecta a este DPP. Además de Alemania, Países Bajos en 1995, Reino Unido en 1996 y Francia en 2003 son los países que lo mantienen.

En el Libro verde sobre derechos de autor y desafío tecnológico de 1988 se reconoce que el DPP está vinculado al desarrollo de las bibliotecas y a los hábitos de lectura pública de los europeos.

La Propuesta de directiva del Consejo de Europa 91/C269/17 sobre derechos de arrendamiento y préstamo y otros derechos afines a los derechos de autor, de 1991, subraya que la utilización de un derecho de préstamo no debería causar perjuicio al funcionamiento de las bibliotecas públicas, imponiéndoles costes excesivos.

El artículo 1 de la Directiva Europea 92/100/CEE establece que los titulares de los derechos tienen poder exclusivo para prohibir o autorizar el préstamo de sus obras y que ese derecho no se agota, como ocurría antes, con la primera distribución o venta.

La Directiva no se limita a proponer un derecho a remuneración por uso, como ocurría con los DPP con objetivos culturales en los países nórdicos, sino que establece un derecho exclusivo para los titulares, que, según esta norma, tienen potestad para autorizar o prohibir el préstamo de sus obras en los servicios públicos.

Según el experto en DPP von Lewinski, la diferencia entre el derecho exclusivo y tan sólo un derecho de remuneración estriba en que “sólo un derecho exclusivo otorga al titular de la propiedad intelectual la fuerza suficiente para negociar unos royalties a cambio de las licencias de uso. Un mero derecho a remuneración no garantiza la posición de fuerza necesaria para poder exigir”.

La Directiva europea en España

La Directiva europea se incorporó a la legislación española en el texto refundido del Real Decreto 1/1996 de 12 de abril de Propiedad Intelectual, modificado a su vez por la nueva Ley de 7 de julio de 2006, pero no se llegó a aplicar.

Como ya se dijo, el Tribunal Europeo de Justicia condenó en octubre de 2006 a España y al resto de países incumplidores, Irlanda, Grecia y Portugal, a pagar una multa de300 mil euros diarios. España va a comenzar a aplicar la Directiva en el momento que el Parlamento apruebe la nueva Ley del Libro, la Lectura y las Bibliotecas, donde queda contemplada su transposición, además, como dijimos, de quedar incorporada en la nueva Ley de Propiedad Intelectual.

¿Cuáles serán las consecuencias de la aplicación del canon, es decir, de esta directiva, en España?

En términos generales, las bibliotecas públicas españolas han aumentado en un 62% su número en los últimos 15 años, sus fondos han crecido un 85% y los usuarios un 141%.

Hasta aquí, datos positivos, que contrastan con los siguientes datos negativos, datos que son tales por su comparativa con la media de la UE y de algunos países miembros:

  • Los usuarios que utilizan la biblioteca no llega al 20% (media UE: 50)
  • En 2000 las bibliotecas públicas españolas hicieron 0,77 préstamos por habitante (en 1990 fueron 0,41) (media UE en 1998: 4,93)
  • Inversión de las administraciones central, autonómica y local no alcanza la tercera parte de la media UE
  • En 2000 las bibliotecas destinaron 0,67 euros por habitante en la compra de libros (En 1998 la media UE era de 1,88 €/habitante)
  • España compra un libro por cada 20 usuarios (Dinamarca 1 libro/2 habitantes. Finlandia 1 libro/3 habitantes)
  • En 1990 las bibliotecas compraron 47 libros por cada 1000 habitantes. En 1998 la cifra aumentó sólo en 11
  • En 2000 España gastó 27,4 millones de euros en libros para las bibliotecas públicas (Francia gastó en 1998 22,6 mill. € en libros sólo para bibliotecas escolares)
  • De 0,41 préstamos anuales por habitante en 1990 se pasó a 0,77 en 2000. La media UE en 1998 era de 4,93.
  • 1996: Reino Unido, 9,2 préstamos por habitante; Países Bajos, 11,1; España. O,62

Según un estudio del bibliotecario Alejandro Carrión, director de la Biblioteca de Castilla-León, si se aplicara en España el sistema francés de compensación a los titulares del derecho de autor por el préstamo de sus obras en las bibliotecas, el 56% de las adquisiciones se detraerían del presupuesto bibliotecario: 13.500.000 euros. Teniendo en cuenta que las administraciones gastan algo más de 24.045.000 euros en libros para bibliotecas públicas, el presupuesto quedaría reducido al 56% del presupuesto.

En Reino Unido, durante el período 2002-2003, el 67% de los autores británicos percibieron una ganancia inferior a 143 euros, mientras que un 1,3% obtuvieron el máximo beneficio contemplado por la Ley: 8663 euros. A su vez, el número de préstamos en las bibliotecas británicas descendió un 30% en 2003 respecto de la década anterior: de 563 millones de préstamos en 1993 se pasó a 406 millones en 2003. Son consecuencias directas de la aplicación de la directiva europea.

Por qué los bibliotecarios nos oponemos al préstamo de pago

No sólo los bibliotecarios. Cientos de escritores, profesores, artistas, intelectuales, libreros, pequeños editores y miles de usuarios se han opuesto a esta directiva que impone un canon por prestar y consultar cualquier obra en cualquier biblioteca u otro centro de carácter público.

Las razones que esgrimimos son, entre otras, las siguientes:

  1. En 1992 el Comité Económico y Social elaboró un informe sobre la Directiva en el que señalaba que "la utilización de un derecho de préstamo no debería causar perjuicio al funcionamiento de las bibliotecas públicas imponiéndoles costos excesivos".
  2. Es falso que el pago del canon por el préstamo público sea para proteger los Derechos de Autor, como pretende justificar la Directiva europea y las entidades gestoras. Las bibliotecas ya pagan derechos de autor cada vez que compran un ejemplar de cualquier obra con depósito legal. Por consiguiente, el pago del canon significaría que se va a pagar dos veces por un mismo concepto.
    Es preciso aclarar que el supuesto derecho de autor que dicen defender estas sociedades gestores no es tal: ellas defienden el derecho de copia -aunque lo enmascaren como derecho de autor-. Es decir, lo que se paga no es el derecho que le corresponde a un autor por dar a conocer su obra, sino un canon por cada copia, pública o también privada, que se haga de la misma, sea en papel o electrónica. Cedro pretende que se pague también por la copia privada, es decir, la copia que cada cual quiera hacer incluso de una página de un libro o revista, aunque el documento sea de su propiedad. Las universidades, por ejemplo, pagan porcentajes elevadísimos a Cedro por esos derechos reprográficos. Así, en 2004 Cedro obtuvo un beneficio neto de 26 millones € (Josep Puig de la Bellacasa, presidente de Cedro. En: Boletín informativo nº 46, enero-febrero 2005).
  3. El dinero recaudado por el canon no iría a parar a los autores, sino a estas entidades de gestión de derechos de autor. Por contrato, el autor deberá ceder al editor la autorización y el cobro del préstamo en bibliotecas a través de una entidad de gestión. Por consiguiente, el autor no cobraría nada del canon; como mucho, cobraría lo que la entidad gestora generosamente quiera darle (la Directiva no contempla ningún porcentaje del canon para los autores)
  4. La imposición del canon supondría necesariamente la reducción de presupuestos para las bibliotecas, lo cual perjudicaría tanto a autores como a usuarios en un país con uno de los índices de lectura más bajos de la UE. Esta reducción presupuestaria pondría en riesgo la adquisición y tratamiento de nuevos ejemplares, así como las actividades de difusión de la lectura, amenazando seriamente su supervivencia.
  5. Las bibliotecas y no las librerías (obligadas a renovar casi a diario sus estantes por la avalancha continua de novedades editoriales) garantizan la permanencia de las obras, además de su catalogación, conservación y difusión. Muchos libros agotados sólo se encuentran en las bibliotecas. Las bibliotecas, por tanto, no sólo no hacen la competencia a editores y autores, sino que son sus verdaderas aliadas.
  6. El préstamo gratuito no perjudica las ventas de libros y otros materiales culturales. Está comprobado que muchos lectores compran libros de cuya existencia han sabido por la biblioteca de su barrio o universidad.
  7. El Gobierno español, a través del Ministerio de Cultura, está obligado a acatar la Directiva Europea 92/100/CEE de 19 de noviembre de 1992, sobre derechos de alquiler y préstamo y otros derechos afines a los derechos de autor en el ámbito de la propiedad intelectual, bajo amenaza de pago de multa de 300 mil euros por cada día sin aplicación, tal como sentencia el Tribunal Europeo de Justicia en sentencia de octubre de 2006. Para cumplir la directiva, el Ministerio de Cultura incluye un anexo en la nueva Ley de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas, donde se impone un canon de 0,20 euros por cada obra prestada en bibliotecas y centros de titularidad pública, quedando excluidas las de instituciones educativas y de investigación y las bibliotecas de poblaciones inferiores a 5.000 habitantes. La directiva quedó ya incorporada en texto refundido del Real Decreto 1/1996 de 12 de abril de Propiedad Intelectual, modificado a su vez por la nueva Ley de 7 de julio de 2006.
  8. Los bibliotecarios no nos conformamos con la exención de las citadas bibliotecas ni con una cantidad de 0,20 euros por pequeña que sea. Los bibliotecarios exigimos la retirada definitiva de esa directiva porque entendemos que el pago de un canon es una restricción del derecho a la lectura pública, al conocimiento y a la formación de las personas y significa introducir una concepción mercantilista en el servicio público de biblioteca.

Los derechos de autor son detentados en su mayoría por grandes editoriales, grandes casas discográficas o las sociedades gestoras o mediadoras de estos derechos, como en España, la SGAE o CEDRO. Lo que olvidan decir en sus campañas publicitarias estas compañías es, precisamente, que los derechos de autor, además de proteger tales derechos, deben garantizar la libre difusión de los contenidos una vez finalizados aquéllos.

Estas limitaciones del derecho de autor también están contempladas en el entorno digital. Para la IFLA, “el equilibrio tradicional del derecho de autor es objeto de grandes amenazas en el entorno digital… El empleo ampliado de medidas de protección tecnológica y la aparición de un entorno de concesión de licencias convergen en el paso del uso de materiales protegidos a un entorno de remuneración por examen en pantalla, que limita el acceso a los que pueden pagar”.

Los bibliotecarios españoles opositores al canon bibliotecario nos hemos constituido en la Plataforma contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas. Hemos hecho y estamos haciendo múltiples acciones encaminadas a exigir la retirada de esta directiva: jornadas, mesas redondas, campaña de adhesiones, cartas al presidente de gobierno, ministra de cultura, diputados, concentraciones, abrazo el día del libro a la Biblioteca Nacional de Madrid… Ahora hemos iniciado una campaña de recogida de firmas para solicitar la retirada de la directiva. Entre todos los países de la UE tenemos que recoger un millón de firmas.

Toda la información sobre la campaña, manifiestos de adhesión, firmas, etc., está en la página web de la Plataforma:

http://noalprestamodepago.org

Personalmente prefiero que me lean, y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.
Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas.
He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones
y me uno nuevamente a la campaña.
¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!
José Luis Sampedro

BIBLIOGRAFÍA

Capitalismo cognitivo, propiedad intelectual y creación colectiva. Madrid: Traficantes de sueños, 2004. [Edición libre en Internet bajo licencia Creative Commons]
http://www.nodo50.org/ts/editorial/librospdf/capitalismocognitivo.pdf

Carrión, Alejandro: “Remunerar els autors pel préstec costaria a l'Estat espanyol 13,5 milions d'euros”, Infobibcat, núm. 69, 1 de juliol al 15 de setembre de 2003, <http://www.bibcat.info/69infobibcat.htm>

Castells, Manuel: La sociedad red. Madrid: Alianza Editorial, 1997
IFLA; UNESCO: Directrices IFLA/UNESCO para el desarrollo del servicio de bibliotecas públicas. París, abril 2001
http://gestiona.madrid.org/bpcm/descargas/Pautas_ifla.pdf

Consejo de Europa: Directiva 92/100/CEE del Consejo, de 19 de noviembre de 1992, sobre derechos de alquiler y préstamo y otros derechos afines a los derechos de autor en el ámbito de la propiedad intelectual. En: Diario Oficial nº L 346 de 27/11/1992
http://www.belt.es/legislacion/vigente/Seg_inf/Propiedad%20Intelectual/pdf/DIR_92_100.PDF

Fuente: Librínsula, La Isla de los Libros . Año 4, Nº 175, Viernes 11 de Mayo de 2007.-

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No al préstamo de pago - Manifiesto

No al préstamo de pago - Manifiesto

Manifiesto de Jose Luis Sampedro contra el préstamo de pago en bibliotecas leído frente a la Biblioteca Nacional. Madrid, abril 2007.

Ver video aquí

Campaña NO al Préstamo de pago en Bibliotecas

Campaña NO al Préstamo de pago en Bibliotecas

Manifiestos:

Manifiesto de editores contra el canon en bibliotecas:

El Estado español ha iniciado los trámites para a incorporar a su legislación la directiva europea 92/100, que obliga a las bibliotecas a pagar por prestar sus libros a los lectores. Esta directiva constituye un ataque a uno de los pilares del derecho de autor: el sistema de excepciones que garantiza la utilidad social de la propiedad intelectual –y, así, su legitimidad–, y que tradicionalmente ha amparado, entre otros usos, el préstamo bibliotecario. Es, asimismo, una norma netamente ideológica cuya única explicación es el intento irracional de llevar la privatización de los servicios públicos hasta sus últimas consecuencias.

La implementación del canon bibliotecario significará la reducción de los presupuestos que nuestras bibliotecas pueden dedicar a la compra de libros, lo cual afectará especialmente a numerosas ediciones minoritarias pero de gran valor bibliográfico. Todo ello en uno de los países de la Unión Europea con menor gasto social en bibliotecas y más atrasados en cuanto a indicadores de lectura.

Las bibliotecas son compañeras de viaje inseparables de cualquier editorial: como herramienta de trabajo, como memoria de su labor, y como encarnación de la dimensión comunitaria de la literatura. En un país como España, donde hay una producción editorial desmesurada sin relación con el número de lectores, la protección y ampliación de las bibliotecas supone una garantía de que los azares del mercado no condenarán al olvido nuestra labor profesional.

Por eso, los editores abajo firmantes exigimos al Ministerio de Cultura y al Gobierno de España que emplee todos los recursos a su alcance para evitar la aplicación de la directiva 92/100 estableciendo las alianzas necesarias con otros países de la UE cuyos gobiernos se han manifestado en contra de esta medida.

Adhesiones:

adhesioneditores@noalprestamodepago.org
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Manifiesto de escritores:

NO AL CANON POR EL PRÉSTAMO DE LIBROS

Las escritoras y los escritores abajo firmantes, conscientes de la importantísima función social de las bibliotecas públicas y de nuestra deuda con ellas, nos negamos rotundamente a cobrar un canon por el préstamo de nuestros libros.

Las bibliotecas prestan un servicio público de primerísimo orden; que ahora se pretenda hacerles pagar por cada préstamo efectuado es sencillamente inadmisible, y no vamos a permitir que se haga en nuestro nombre, cuando los verdaderos beneficiarios de esta medida serían las grandes editoriales y las entidades gestoras de (supuestamente) los derechos de los autores.

Nos negamos a servir de coartada a esta nueva maniobra de mercantilización de la cultura, y exigimos que no se cobre canon alguno por el préstamo de nuestros libros.

Carlo Frabetti

Adhesiones:

adhesiones@noalprestamodepago.org
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Manifiesto de profesores ver texto completo Aquí

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Cartas a los periódicos:

César es Dios

Ese es el problema en nuestros días. Los derechos de autor son gestionados por entidades privadas que han encontrado un filón, inagotable al paso que vamos, “protegiendo” a los autores. Se va a pagar canon por el préstamo bibliotecario de obras de Shakespeare y de Cervantes, cuyos derechos están en dominio público hace bastante tiempo. ¿Va a ganar más dinero Miguel Delibes por cobrar el préstamo de sus novelas en una biblioteca pública? ¿Sirve esta medida para fomentar la lectura, actividad básica hoy por hoy en la educación de las personas? ¿Se va a alterar el sueldo de los bibliotecarios un ápice con ella? El canon no da a cada uno lo suyo, se lo quita a los de siempre.

13/03/07

Julieta Pérez

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Alquilamos todos los libros

Querido director, me parece que hay un asunto de importancia para nuestra sociedad que no están recogiendo los medios: la inminente imposición de un canon por préstamo de libros en bibliotecas públicas, asunto que se ha incluido en la ley "De la lectura, del libro y de las bibliotecas" actualmente en el Congreso. Como bibliotecaria española en un centro estadounidense me apena ver que las bibliotecas públicas españolas van a pasar por el aro de la mercantilización, y van a empezar a gravar el préstamo de libros, en concepto de supuestos derechos de autor. En EE UU, paraíso liberal, la biblioteca pública sigue siendo gratuita y se considera uno de los pocos espacios públicos que aún sobreviven; la biblioteca pública es además promotora de la lectura y, como tal, aliada de los autores. Aquí, más papistas que el papa, vamos a gravar el préstamo, porque nos lo impone Europa. No me cabe duda de que eso es prostituir el objetivo último de la biblioteca pública, hasta convertirla en casa de lenocinio, donde el placer se paga. A este paso, si entre todos no lo impedimos, vamos a tener que cambiar nuevamente el lema de la Biblioteca Nacional : nosotros, ahora, "alquilamos todos los libros".

Mª Jesús del Olmo

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Bibliotecas amenazadas

Recientemente, una sentencia del Tribunal Europeo de Justicia obliga a España a cumplir con la directiva 92/100, que grava el préstamo de libros en bibliotecas. La sentencia y la directiva siguen consolidando la "Europa de los mercaderes" que contempla impertérrita el progresivo acoso y derribo de los servicios públicos. En una vuelta de tuerca más en la lógica mercantilista, ahora las entidades de gestión, que representan fielmente los intereses de los grandes poderes editoriales, quieren cobrarnos por tomar prestado un libro de la biblioteca. En concepto de derechos de autor, se nos dice. No es cierto: la inmensísima mayoría de los autores no van a percibir un euro de lo que van a recaudar estas entidades y son más promocionados en las bibliotecas que en las librerías. Los derechos de autor ya están contemplados en el precio del libro. ¿Tenemos que consentir que haya que pagar también por el préstamo? ¿Y una vez aceptado este paso, cuál será el siguiente? De momento, se nos dice por parte del Ministerio de Cultura, "no paga el usuario". ¿Entonces, quién paga, si las bibliotecas se financian con nuestros impuestos?

Si seguimos aceptando la mercantilización de los servicios públicos y de los bienes comunes (como el conocimiento y la cultura, patrimonio social que está pasando a manos privadas), no pasará mucho tiempo para que tengamos que pagar por respirar. Desde luego, así no se promociona la lectura; España es un país con bajo gasto social en bibliotecas y con pobres índices de lectura, y este nuevo impuesto es una desgraciada actuación que va a empeorar las cosas. No podemos consentir que la biblioteca, como bien público que tenemos que proteger, sufra este tipo de tropelías.

Pedro López López

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Artículos de escritores:

Por la lectura

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus “clientes” éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May. ver artículo completo

José Luis Sampedro


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Suicidio cultural

Se vuelve a trabajar en alguna comisión del Congreso sobre una directiva europea disparatada y bastante más seria y trascendente que la opas: el pago que se pretende que hagan las bibliotecas por cada libro que presten, una especie de canon que cobrarán las editoriales y una extraña representación de autores en la que no sé hasta que punto son todos los que están, pero que, desde luego, en absoluto están –ni de lejos- todos los que realmente son.

La mayoría de las bibliotecas de nuestro país son públicas y se mantienen gracias al trabajo ilusionado de los/las bibliotecarias y al empeño de muchos buenos maestros que incitan a la lectura. ¿Los fondos para compras? Pregunten y se sonrojarán: en la mayoría de los casos apenas hay dinero. Y lo cierto es que ya casi todos los pueblos, por pequeños que sean, cuenten con su biblioteca y lo que es aun más importante: casi siempre que vas, están animadas, con gente, con vida. A una generación como la nuestra se nos pone, ante este panorama, esa sonrisa tontorrona de la ilusión en el futuro, de la esperanza en una generación que no solo se da a la play satation sino también –y muchas veces una cosa lleva a la otra- al libro-de-toda-la-vida.

Llegar a esta situación –que sin ser la ideal es infinitamente mejor que la de nuestra infancia- nos ha costado mucho esfuerzo, mucha donación, mucha vocación y lo que aun nos queda. Pues bien, ahora llega una normativa de Bruselas en la que se pretende obligar a todas las bibliotecas a pagar a editores y autores por prestar un libro. Y como todo el mundo sabe que las bibliotecas son la primera preocupación de las Administraciones, pues sin problema: les sobra el dinero. Pero no es Bruselas, claro, porque a nadie con dos dedos frente se le ocurriría semejante disparate. Detrás de esa normativa están los intereses economicos de siempre, grupos editoriales y un puñado de autores que, o cobran de esta forma para mi inmoral, o en su vida verán un euro porque, sencillamente, no venden.

Como un poco autor, bastante europeo y muy amante de la lectura, siento una profunda vergüenza. Exijo –y pido desde aquí a los escritores que estén de acuerdo que también lo expresen- que si alguna vez alguien pide un libro mío en una biblioteca, no solo no se cobre un euro sino que se le de las gracias por leerme. Y lo exijo como autor de ese libro y porque la biblioteca ya ha pagado por su compra y se acabó. Lo que luego haga con mi libro, lo preste o no, ya es cosa suya. Entramos pues en el debate de la extensión de los derechos de autor que en el caso de la literatura me parece inmoral. Pero no a mi, que apenas cuento; desde que esa normativa se puso en marcha, la inmensa mayoría de los autores serios, de los que de verdad tienen lectores, han manifestado en muchísimos foros que están contra semejante disparate. ¿Y qué decir de las editoriales? Resulta incomprensible que no entiendan que los lectores de biblioteca de hoy son los que en un futuro mantendrán el negocio. ¿A qué estamos jugando? ¿A qué esa preocupación por las nuevas tecnologías como peligro para la lectura de libros si luego lo primero que hacemos es dar una patada en la boca a los que preocupan porque la gente lea?

Bruselas no es el mon te Sinai y de vez en cuando conviene plantar cara y hasta desobedecerla. Por ejemplo en esta ocasión. Si con la que está cayendo ponemos más difícil aun la vida de las bibliotecas, es que somos unos suicidas culturales. Quisiera nombres de los autores que quieren cobrar por el préstamo y de las editoriales que apoyan una medida tan miserable. Y desde aquí, sin que sirva de precedente, pido cualquier tipo de manifestación que consiga frenar lo que no soy capaza de interpretar más que como bastardos intereses económicos de unos pocos frente a toda la sociedad.

Andrés Aberasturi

23/02/2007

Europa Press
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Ni se le ocurra tararear a Mozart

Cada vez que la Orquesta Nacional interpreta a Mozart y lo hace con una partitura que haya sido publicada hace menos de 70 años, paga derechos de alquiler por uso colectivo, no a Mozart, por supuesto, sino al editor de esa partitura. Cada vez que hace una fotocopia de alguna de las partes instrumentales de esa partitura, digamos los violines o los clarinetes, lo que hasta un sordo comprende que es imprescindible para que la orquesta funcione, vuelve a pagar por derechos de reprografía. Cada vez que se publica una nueva edición crítica de una obra clásica, las orquestas se echan a temblar: algunos directores quieren trabajar con esas partituras (que quizás han modificado algunas notas del total de la obra) y eso supone pagar, no por su compra (que las editoriales no permiten) sino por su alquiler, una y otra vez, cada vez que la orquesta actúe. Y por supuesto, si el concierto va a ser retransmitido por radio o por televisión, hay que volver a pagar otra vez, otra cantidad, por uso público. También hay que pagar si en el programa de mano se les ocurre reproducir el texto de algunas de las partes cantadas de una obra, si se ha sacado de un libro publicado, igualmente, hace menos de 70 años.

Hace relativamente poco a un Instituto Cervantes en un lejano país se le ocurrió digitalizar El Quijote y colgarlo de su página web, con tan mala fortuna que eligió una edición que tenía menos de 70 años. La reclamación de derechos fue tal que tuvo que retirar el texto a toda velocidad. Es posible que la lectura de El Quijote en público con motivo del Día del Libro sea un delito: depende de la edición que se haya elegido. Habría que investigarlo.

De momento, lo que está claro es que a partir de ahora va a ser delito que las bibliotecas públicas presten libros gratuitamente, sin pagar un canon a sus autores. Se suponía que la no existencia de un ánimo de lucro, su papel en la promoción de la lectura, su función como difusores y conservadores de la obra de esos autores, justificaba que el préstamo de libros no se sometiera a la omnipresente Ley de la Propiedad Intelectual. Vana suposición. Se diría que la ofensiva neoliberal contra todo lo que es público ha alcanzado su propia caricatura. Como escribió alguien recientemente en uno de los centenares de blogs que han surgido en contra de esa iniciativa: si todo es privado, reclamo el uso de mi nombre y me niego a que Hacienda lo escriba en el sobre en que me manda cartas.

Justo es decir que la culpa de lo que va a ocurrir con las bibliotecas públicas no es del Ministerio de Cultura, que defendió hasta el final su negativa a imponer ese gravamen, sino del Tribunal de Justicia de la Unión Europea , gran defensor de los derechos de autor y de reproducción.

Que lo haya decidido así el Tribunal europeo sólo quiere decir que existe una directiva de la Comisión, la 92/100, que impone ese canon. Es ahí, en Bruselas, donde los ciudadanos de toda Europa deberíamos protestar contra esa mezquina interpretación de la propiedad intelectual. ¿Acaso los libros de las bibliotecas no han sido comprados y pagados? ¿Qué es lo que van a perder realmente los autores? ¿no serán en realidad las sociedades gestoras de los derechos las que están actuando como codiciosos recaudadores? ¿Empezarán a pedir pronto que los ciudadanos que tenemos libros en casa paguemos un canon ante la evidencia de que también los prestamos? ¿Qué les parece aumentar el precio de los libros un euro para que la Sociedad General de Autores y CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) cobren por adelantado el riesgo de que se vaya a prestar a un amigo o vecino?

La ministra de Cultura ha dicho que no serán los usuarios quienes paguen el canon por el préstamo. Está bien. Lo pagarán los presupuestos de las bibliotecas: ¿será un gran éxito para los autores conseguir que haya menos dinero para comprar nuevos libros? Al parecer hay muchos escritores que no quieren que las bibliotecas les paguen por el préstamo de sus libros. Quizás se pueda elaborar la lista de quienes renuncian a ese derecho y limitar las compras de las bibliotecas públicas a los autores que se inscriban en ella. Una última cuestión, ¿se aplica el canon a los libros prestados en bibliotecas de colegios? Si es así debería crearse inmediatamente otro canon para dar un euro a cada niño que consiga leer el Viaje a la Alcarria. Qué menos

Soledad Gallego-Díaz
El País 16/03/07
solg@elpais.es

 

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Mesa-Coloquio martes 13 de marzo 2007

Mesa-Coloquio martes 13 de marzo 2007

MESA-COLOQUIO CONTRA EL PRÉSTAMO DE PAGO. BIBLIOTECA HISTÓRICA DE LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE. MADRID, 13 MARZO 2007.

1. SALUDO Y GRACIAS EN NOMBRE DE BA

Gracias a todos los presentes en nombre de BA a quien represento hoy aquí. Gracias a la Universidad Complutense y a su Biblioteca histórica por acogernos en tan bonito sitio. Es un privilegio estar aquí y tener la oportunidad de compartir la mesa con gente que tanto tiene que decirnos. Ya le decía yo a Pedro López, que es quien me ha embarcado en esto, que no iba a ser fácil mi papelito aquí, pero en fin, al menos intentaré ser breve.

2. QUÉ ES BIBLIOTECALTERNATIVA. LA TRADICIÓN PROGRESISTA

Como os decía, hoy represento a BA que es quien ha convocado esta mesa-coloquio. Y qué es BA, os preguntaréis, con razón.

BA es un grupo de bibliotecarios y gente afín que cree en que algo se puede hacer por conseguir un modelo de sociedad un poco más justo, un poco más incluyente, el modelo en que creemos, desde cada biblioteca, desde cada despacho, desde cada mesa, cada uno, poco a poco, sumando, eso que está tan de moda ahora, lo de sumar.

BA es un Foro de debate, reflexión y pensamiento crítico sobre bibliotecas, información y documentación en Internet. Un lugar abierto de encuentro y discusión donde puedan participar todos los interesados.

En el sitio de Internet podréis leer más a fondo cuál es nuestra idea, nuestro impulso; al final de mi charla repartiré la dirección para curiosos e interesados. Sí quería deciros que todos los que formamos BA estamos convencidos de que nuestro trabajo en el campo de las bibliotecas y la información podemos ofrecer una pequeña aportación hacia ese modelo de sociedad más incluyente:

1. procurando que la información y el conocimiento esté al alcance de todos, sin censuras ni barreras económicas, sociales o culturales;

2. procurando que la educación sea un servicio público universal;

3. defendiendo que las bibliotecas sean centros vivos de encuentro, de diálogo y de integración;


BA cuenta con un sitio en Internet, una bitácora, más conocido en la jerga internauta por blog, (http://bibliotecalternativa.blogia.com/), donde podréis leer más a fondo cuál es nuestra idea, nuestro impulso; al final de mi charla repartiré la dirección para curiosos e interesados. Sí quería deciros que todos los que formamos BA nos identificamos con una corriente progresista, crítica o de responsabilidad social que existe en el mundo bibliotecario.

No estamos pirados, ni somos un puñado de ilusos optimistas, o sí, pero la biblioteconomía progresista existe en el mundo, tiene una larga tradición en Europa, en América Latina, en EE UU desde los años 30 del pasado siglo y por cierto enlazada con los bibliotecario republicanos que tuvieron que exiliarse. Y nosotros tenemos, además referentes en nuestra propia historia donde auparnos, como tan bien nos han ilustrado Blanca Calvo y Ramón Salaberría recientemente, a través de la exposición de la Biblioteca Nacional, “Biblioteca en Guerra”.

El origen de BA es un grupo de bibliotecarios españoles concienciados por asuntos sociales que en 1986 pusieron en marcha Bibliotecarios por la Paz, que se oponía a la entrada en la OTAN y que siguió oponiéndose a la guerra a lo largo de los años; esos mismos bibliotecarios por la paz fueron el germen de BibliotecAlternativa, grupo creado en 2006 con el objetivo de ofrecer una visión progresista y alternativa sobre el papel de los bibliotecarios y las bibliotecas en la sociedad. Y para los que creen en la magia de las fechas diré que en el sitio de BA la fecha que aparece como inicio de la bitácora es el 13 de marzo de 2006, justo hace un año...

He mencionado que hay una tradición progresista bibliotecaria en todo el mundo y que, al igual que otros grupos, BA decide usar Internet como vehículo de comunicación y de difusión. Lo mismo que han hecho tantos otros grupos progresistas como AKRIBIE o KRIBIBI en Alemania y Austria, como BiS en Suecia, Information for Social Change en Gran Bretaña, CEBI en México y GESBI en Argentina; the Progressive Librarian Guild en EE UU o los grupos de responsabilidad social de la ALA, o de las instituciones internacionales como IFLA. Hay muchos grupos, somos muchos. La mayoría comparten preocupaciones comunes como el control de la información y la necesidad de crear canales alternativos de difusión de la información; la preocupación por los fenómenos que afectan a la información, como la mercantilización, la externalización y la privatización, todos ellos relacionados con el acto que hoy nos ocupa; o la pretensión de que la profesión no debe de estar implicada socialmente sino permanecer neutral. En España hay una tradición de entender nuestra profesión como un ejercicio neutral, objetivo e imparcial, apartado y abstraído, ensimismado y aislado del entorno. Así muchos pretenden que la biblioteca sea una institución aséptica con la única función de gestionar fondos con independencia de su función social, dejando de lado toda la labor alfabetizadora, educadora e integradora que tan relevante es hoy día en las bibliotecas y para la sociedad.

Desde BA pretendemos continuar, y, a ser posible, extender la labor de todos estos grupos, para facilitar una reflexión crítica sobre la misión de la biblioteca y de los profesionales en el entorno social, ya que la biblioteca puede ser una institución de progreso mundial con mucho que decir a favor de la democracia y la mayoría de edad de los ciudadanos.

El de la biblioteconomía progresista es un mundo apasionante en el que os recomiendo bucear. Para no extenderme os diré una cosa importante y que afecta a todos los profesionsales por igual: la corriente progresista en bioblioteconomía es, de hecho, un manantial de ideas para la corriente mayoritaria. Cosas que hoy nadie discute como que la biblioteca es un elemento esencial en la integración de minorías en la sociedad surgieron de la tendencia progresista. Además quería recordaros grandes victorias recientes de la corriente progresista, como que la ALA declaró en 2004 el compromiso social como uno de los valores fundamentales de bibliotecas y bibliotecarios de la asociación.

"Las responsabilidades sociales de la ALA en un sentido amplio, se definen en términos de la contribución que puede aportar el mundo bibliotecario para aliviar o solucionar algunos problemas críticos de la sociedad; para respaldar todo esfuerzo encaminado a ayudar a informar y educar al pueblo estadounidense en lo referente a esos problemas y a la vez que proveer a sus gentes con las herramientas intelectuales necesarias para considerar los distintos puntos de vista que existen y los distintos hechos que afectan a cada problema; y la voluntad de la ALA de posicionarse en aquellos temas relevantes de actualidad que estén relacionados con las bibliotecas y el servicio bibliotecario...”

 

3. BA EN LA CAMPAÑA CONTRA EL PRÉSTAMO DE PAGO

Todo eso explica por qué desde BA nos hemos implicado hasta la médula en esta plataforma y en esta emocionante batalla, hurtando el tiempo a nuestros pequeños placeres, a nuestros amigos, a nuestras familias, y a nuestras horas de comida, lo que en mi caso no me viene nada mal, la verdá. Pero voy más allá, en este caso ni siquiera es necesario tener una visión progresista de la profesión, basta con entender que no podemos permitir que nos quiten tanto de las manos y permitirlo sin rechistar, sin intentar aferrarlo, defenderlo. Basta entender lo que está en juego cuando se acepta abrir la puerta de la biblioteca, aunque sea solo un poquito, a la mercantilización que supone el canon. Desde BA, creo que esta campaña contra el canon no es "revolucionaria", es una campaña simplemente cívica.

Para que os hagáis una idea, nosotros estamos viviendo la campaña como lo que sucedía en la película del Mago de Oz: de pronto, hemos pasado a la zona en color. Desde la rutina en blanco y negro del día a día en el trabajo, hemos abierto una puerta al trabajo con sentido, con ilusión, a la vida en color. Por eso quiero animaros a todos a participar. Solo añadir a lo que os han contado que la respuesta de los bibliotecarios a la campaña está resultando una experiencia única. Ver llegar, casi de golpe, cien mensajes de apoyo y solicitud de material es algo especial, leer los mensajes de apoyo, de ánimo, de aliento es hermoso, da color y hace sentir útil y valioso, al trabajar por algo tangible y real. Un colega de la plataforma comentaba el emocionante soponcio de abrir su correo tras unos días fuera, como si un ejército de ratoncitos pérez hubiera dejado bajo nuestras almohadas virtuales todas esas solicitudes, llenas de palabras de aliento.

Y hay más, ver mi carta en el País del domingo 4, en su recuadro, y empezar a recibir enhorabuenas y muestras de curiosidad ante el canon, y aún más saber que El País está preparando un reportaje sobre el asunto; y ver que algunos escritores reaccionan y escriben con calor sobre el canon, ver que las televisiones locales ya ruedan en bibliotecas públicas de nuestra comunidad lo que significa el préstamo de pago, ver, en definitiva, que se genera un debate, algo que se le estaba hurtando a la sociedad; hasta la carta de ayer de un autor a favor del canon, todo, es aire fresco, color, porque lo importante que se hable, que se conozca, aunque luego nos lo cuelen de rondón sin discusión, sin reflexión, ya hecho, acabado.

 

4. LO QUE BUSCAMOS

No quiero dejar de repetir y recalcar qué es lo que pretendemos.

No es atacar al gobierno, como me han comentado algunos colegas, que bastantes zancadillas tiene ya, sino apoyarlo.

Abrirle el camino al gobierno para que luche con otros gobiernos europeos contra esta directiva, aunque sea difícil; hacerle ver que tiene el respaldo de los bibliotecarios, los únicos que dentro de este asunto no defienden un interés pecuniario, sino un modelo de sociedad con lo público como pilar básico. Bibliotecarios dispuestos a defender con uñas y dientes la lectura, las ideas, el saber, la cultura como patrimonio de todos. Que el gobierno sienta que puede liderar un movimiento europeo de defensa de la biblioteca pública, porque los bibliotecarios estamos detrás, empujando, para entre todos tumbar la directiva.

Pero además, después de lo visto en la carta de El País de ayer, creo que tenemos que hacer un esfuerzo aún mayor por explicar a la sociedad lo que va a suceder si aceptamos el canon sin más, explicar lo que significa realmente, lo que viene después de la mercantilización; de ahí al inicio de la privatización va un paso, y si no, que piensen qué se está haciendo con la salud pública o con la educación. Pero no desde una postura de erosionar al gobierno, sino de prestarle apoyo.

 

5. PARA ACABAR: PINCELADAS DE COLOR Y ÁNIMO A PARTICIPAR

Para terminar y aún a riesgo de extenderme, me ha parecido bonito recoger algunas de las muestras de apoyo que vamos recibiendo y darle voz a los bibliotecarios que virtualmente van dando ánimos a la plataforma. Esas voces son también pinceladas de color del que os hablaba, junto a los artículos de los autores, los reportajes televisivos, los manifiestos o las cartas al periódico. Voy a leeros algunas de estas palabras, y empiezo por alguien que está sentado hoy a la mesa, alguien que respondía así al agradecimiento por su trabajo desinteresado para la plataforma contra el préstamo de pago:

"Años de duro trabajo todavía me faltan para que yo pague completamente la deuda que tengo adquirida con las bibliotecas y los bibliotecarios :-) Os lo merecéis. Eso y mucho más."

Y sigo con unas cuantas muestras, a ver si he conseguido una buena gradación de color; por ejemplo, empiezo con muestras de entendimiento:

"Soy profesora y me gustaría que mis alumnos pudieran tener los materiales de la campaña"

"queremos apoyar esta iniciativa e informar a nuestros usuarios de este tema."

"...para seguir difundiendo la campaña contra el canon bibliotecario, que de nuevo pende sobre las cabezas de todos en forma de enmienda a la Ley del libro, la lectura y las bibliotecas, actualmente en el Congreso de los Diputados."

"Nos sentimos muy identificados con esta reivindicación, ya que somos un centro de divulgación cultural, entre otros medios, a través de nuestra biblioteca."

"Desde el colegio público de Arén (Huesca) tanto alumnos como profesores queremos manifestar nuestro rechazo al canon".

"Suscribo el derecho al préstamo gratuito en Bibliotecas. No al préstamo de pago"

 

De acuerdo y apoyo:

"Desde la biblioteca de Campo de Criptana estamos totalmente de acuerdo con vosotros en la negativa al canon por préstamo".

"Desde nuestras Bibliotecas os apoyamos..."

"Apoyo plenamente vuestra iniciativa. La cultura es un bien de acceso público necesario; no me imagino que se le pongan aún más trabas. Lo único que se debería hacer es darle al menos un poco más de accesibilidad. Como autor soy también consciente de la constante financiación social que me permite mi labor; no soy propietario, sino detentador de un bien común pagado por todos".

"...veremos cómo difundir en nuestra Ciudad aún más la campaña, sumamente importante para intentar evitar la aplicación del canon sobre el préstamo."

 

De agradecimiento y de aliento:

"Quería felicitaros por vuestro esfuerzo"

"Agradeciendo su atención y su labor, reciban un cordial saludo"

"Muchas gracias y felicidades por vuestro trabajo en la campaña."

"Abrazos y que tengáis suerte con la campaña contra el canon"

"Nosotros también queremos apoyar el movimiento "no al préstamo de pago"

"...nos gustaría colaborar con dicha campaña."

"Enhorabuena por vuestra labor, a la que nos sumamos encantados."

"...para colaborar en lo posible en la campaña, distribuyéndola entre nuestros usuarios. Enhorabuena por vuestro trabajo. Muchas gracias."

"Estimados compañeros, Me sumo a vuestra iniciativa, (...) para evitar que se instaure el préstamo de pago. Gracias por vuestra labor; y contad con nuestro apoyo"

"el tema me parece interesante y muy grave si se logra llevar a cabo el canon por préstamo, así que me gustaría poder ayudaros en esto."

"Aunque somos una biblioteca pequeña estamos seguros de que podremos contribuir con nuestro esfuerzo en esta campaña."

"Esperemos que entre todos consigamos algo."

"...a ver si entre todos lo conseguimos"

"a ver si entre todos conseguimos que no se imponga el pago"

"Muchas gracias y animo, lo conseguiremos!"

"en primer lugar manifestaros nuestra adhesión a la campaña contra el préstamo de pago en Bibliotecas, y expresaros nuestro agradecimiento por vuestro trabajo.... Entre todos los conseguiremos..."


De ánimo en la lucha:

Unos nos agradecen "la magnifica lucha que estáis llevando a cabo"

"...desde nuestra biblioteca apoyamos todas las acciones que se realicen contra el préstamo de pago. Un saludo y gracias por vuestro trabajo".

"...para movilizarnos en defensa de la lectura pública. Muchas gracias y contad con tod@s"

"...estamos dispuestos a apoyar todas las medidas que se lleven a cabo para evitar que nos impongan el préstamo de pago."

"Un abrazo y contad con nosotros para cualquier iniciativa"

"...distribuirlas entre los usuarios, socios y vecinos de este pueblo; al igual que repartir entre amigos, colegas y conocidos, para así dar más publicidad a la campaña y entre todos hacer más fuerza"

"PARA HACER PRESION E INTENTAR EVITAR QUE SE APLIQUE EL CANON POR EL PRESTAMO EN BIBLIOTECAS. ENTRE TODOS PODREMOS CONSEGUIR QUE NO SE APLIQUE EL CANON."

"Estimados amigos y compañeros en esta dura lucha: Ruego el envío de material a nuestra Biblioteca, pues pensamos colaborar todo cuanto nos sea posible."

"Nos sumamos a vuestra campaña y queremos que nos enviéis material en papel para concienciar a los usuarios en contra de semejante barbaridad. Además que de estas cosas no se entera el público en general más que cuando ya está hecho todo y no hay remedio."

Y termino con una muy contundente y especial para mí porque proviene de un muy querido profesor de mis años de universidad, hace ya más de 20 años:

"Es un escándalo que se pretenda imponer el pago por la utilización de los libros en las bibliotecas, y más escandaloso aún que se haga en nombre de los autores. Como autor de libros (que están en muchas bibliotecas) y como usuario de libros ajenos me siento igualmente indignado. Gracias por vuestra iniciativa. NO A LAS COMPONENDAS DE LAS ENTIDADES DE GESTIÓN. NO AL SECUESTRO DE LA CULTURA POR LOS LEGULEYOS Y LOS MERCACHIFLES."

 

Espero con esto haberos trasmitido algo del color que nos rodea y os animo también a participar de su calidez, tanto en la campaña contra el préstamo de pago como a la reflexión en alto sobre vuestras ideas, visiones del mundo, propuestas, soluciones a través de BA. Para facilitaros el acceso, he traído unas mini-octavillas con las direcciones de BA y de la campaña contra el préstamo de pago.

 

Muchas gracias

Mª Jesús del Olmo

BibliotecAlternativa


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